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| El
llamado esquí nórdico no es sino
el esquí de fondo de toda la vida. |
Esquí
nórdico en la Cantábrica: sí, pero...
Hasta
hace poco, hablar de esquí nórdico en
nuestro país era cosa de cuatro locos. Pero
eso ha dejado ya de ser así después
del asentamiento de esta disciplina en varias estaciones
pirenaicas, que se dedican exclusivamente a la misma.
Es evidente que, a nivel popular, el esquí
ancho y de macroestación sigue siendo lo que
prima, pero el redescubrimiento de esta antigua y
olvidada forma de esquiar está ganando adeptos
poco a poco.
No hay que olvidar que, en el fondo, el esquí
nórdico responde a la forma y causa original
del esquí: el simple desplazamiento por la
nieve realizado por la simple necesidad o placer de
hacerlo. En España existen excelentes localizaciones
para realizar esta modalidad, como las estaciones
de Llanos del Hospital, San Joan de Lerm o Tuixent,
amén de otros recorridos situados en Candanchú
o Baqueira Beret. La Cordillera Cantábrica
ofrece ciertas dificultades que luego comentaremos.
Pero antes hablemos un poco más de este esquí
"lejos de la civilización" o de las
estaciones repletas de turistas. En España,
el llamado "backcountry" - a diferencia
de USA, donde el "backcountry" simplemente
hace referencia al esquí de fondo en lugar
fuera de los circuitos habituales- ha llegado como
un deporte absolutamente especializado con materiales
específicos proporcionados por firmas concretas.
Están de moda los esquís Europa de Fischer,
los Morotto de cantos metálicos, las botas
Alpina... y las botas Greenlands.
En todo caso, el "backcountry" es en realidad
el esquí de fondo de toda la vida que ahora
se denomina de otra manera por razones más
bien comerciales (venta de nuevos materiales). Las
tablas son algo más anchas que en el esquí
de fondo (60 mm. De patín frente a 50). Cuentan
además con útiles antideslizantes para
evitar el retroceso, sobre todo al ascender. Así,
aunque se pierde en maniobrabilidad, se gana en simplificación
del equipo, puesto que ya no es necesario encerar
las suelas o poner pieles de foca.
Los esquís son ahora estrechos, con mayor
agarre en las subidas y mejor conducción en
bajadas. Las botas se asemejan más a las de
montaña, con diferente rigidez o altura según
la travesía que nos propongamos emprender.
Por último, los bastones son calcados a los
que usamos en el esquí de fondo, mientras que
el resto del equipo es el usual para cualquier salida
invernal al monte.
Dificultades en la Cantábrica
Y ciñéndonos ya a la Cantábrica,
el problema de la práctica del "backcountry"
en ella puede estar en el terreno. En los países
nórdicos, esta modalidad se practica en colinas
bastante suaves y en bosques o largas planicies. Todos
sabemos que la Cordillera Cantábrica presenta
una superficie mucho más abrupta, bosques más
tupidos y, además, apenas hay grandes llanos.
La climatología reinante también supone
un inconveniente. En los países nórdicos
la nieve es fría y seca, lo que es una bendición
para practicar el "backcountry". Por el
contrario, en el Cantábrico las nevadas suelen
ser más húmedas y los ciclos de hielo/deshielo
son más continuados, lo que provoca que el
tránsito por estas localizaciones sea de una
mayor dificultad.
Por último, el terreno más suave y,
por tanto, más favorable para practicar esta
especialidad del esquí de fondo se encuentra
a una altitud en la que la nieve no se da muy a menudo
y, cuando lo hace, dura apenas unos días. Y
donde la nieve dura más, el terreno es escarpado
y duro. Por tanto, ¿esquí nórdico
en la Cordillera Cantábrica? Sí, pero
con empeño y teniendo en cuenta los peros señalados.
Recomendamos especialmente el puerto de Las Señales
y la Vega de Tarna en San Glorio. Si bien no son muy
extensas, las condiciones para practicar el esquí
nórdico son allí bastante buenas. Además,
¿a quién no le apetece tener la experiencia
de un día de marcha en esquí con los
amigos o la familia? El "backcountry" es
para toda edad y condición física y
es un goce si se acompaña de buen humor y una
copiosa comida.
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