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bobsleigh se practica sobre un trineo de acero
con dos patines en el que los atletas deben descender
lo más rápido posible un tobogán
de hielo |
Bobsleigh
Aunque
deportes de invierno como el luge, el skeleton o el
bobsleigh no cuentan con mucha afición, a buen
seguro que las espectaculares imágenes que
de estas modalidades dejaron los pasados Juegos Olímpicos
de Salt Lake City habrán despertado la curiosidad
en más de un aficionado al esquí.
El
bobsleigh, al que algunos llaman la Formula Uno del
hielo, tuvo su origen en Suiza finales del siglo XIX
y su debut olímpico en categoría masculina
llegó en 1924 en los juegos celebrados en Chamonix
mientras que en categoría femenina ha sido
este el primer año que se ha incluido.
El bobsleigh se practica sobre un trineo de acero
con dos patines en el que los atletas deben descender
lo más rápido posible un tobogán
de hielo repleto de curvas. A diferencia del luge
y el eskeleton, en los que el deportista va boca arriba
y boca abajo respectivamente, en el bobsleigh los
atletas, dos o cuatro según la modalidad, van
sentados sobre el trineo, en ocasiones, a más
de 130 kilómetros por hora.
En el bob a dos uno de los deportistas es el encargado
del freno, que sólo se usa en la llegada, y
el otro hace las veces de piloto, mientras que en
el bob a cuatro las dos personas se encargan de empujar
el trineo en la salida y después se limitan
a adaptar la mejor postura posible para alcanzar mayor
velocidad. La clave del bobsleigh es realizar una
buena salida, ya que unas décimas perdidas
al principio se multiplican por tres en la llegada.
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