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Para mover las perchas del primer remonte, tuvo que adaptarse el motor de un camión GMC
Fuente y Fotos: Grandvalira |
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En 1948 formó parte del primer equipo andorrano de esquí alpino que compitió fuera de Andorra, concretamente en Núria, donde terminó tercero en la modalidad de eslalon. El buen nivel de esquí de Viladomat no pasó desapercibido a Alfons Segalàs, director de la Escuela de Esquí de La Molina e impulsor, en calidad de miembro directivo del Centre Excursionista de Catalunya (CEC), de los primeros concursos internacionales que tuvieron lugar en la estación ceretana tras la Segunda Guerra Mundial.
Destacado deportista
Segalàs propuso a Viladomat y a su compañero de equipo, Lluís Molné, integrarse en el equipo del CEC. A partir de ahí, la figura de Viladomat como deportista fue tomando protagonismo, ganando once campeonatos de Cataluña, once de España, y participando en dos Juegos Olímpicos de Invierno de Oslo, en 1952, y los de Cortina d’Ampezzo, en 1956. Paralelamente, Viladomat puso en marcha, en 1951, junto con su hermana Adelaida, la primera tienda de deportes en Andorra. Hoy en día, la empresa Viladomat Esports continúa en manos de la familia, y es líder de distribución en el sector de artículos para el deporte.
El primer intento de implantar la estación de esquí de Pas de la Casa lo llevó a cabo en la zona francesa, en 1952, en compañía de su amigo Bernat Boixeda, pero el aislamiento invernal y la falta de esquiadores hicieron fracasar el intento. Ya en solitario, en el verano de 1956, empezó a construir el primer telesquí, no sin muchas dificultades, sobretodo económicas ya que no encontraba financiación. Finalmente la banca andorrana le prestó los fondos necesarios para comprar el primer telesquí, de la firma francesa Pomagalski, y construir el hotel Pic Blanc, todo por algo más de un millón de pesetas.
Un camión como remonte
Para mover las perchas del primer remonte, tuvo que adaptarse el motor Heuchel de un camión GMC, puesto que no había electricidad. El camión se colocaba de espaldas al telesquí, levantando las ruedas traseras y tirando de la junta cardán, enganchada al reductor del telesquí. La instalación, bautizada con el nombre de Coll Blanc porque daba acceso a dicha cima, tenía una longitud de 2.400 metros y un desnivel de 480, y su capacidad de transporte era de 450 esquiadores/hora.
La puesta en marcha de aquella instalación supuso un vuelco en la aislada vida invernal del Pas de la Casa. Un año después, el 1 de diciembre de 1957, se celebró oficialmente la inauguración del telesquí. Cortó la cinta Pere Torres, el entonces alcalde de Encamp, y la instalación fue bendecida por el padre Armengol Cerqueda ante las autoridades locales y representantes de los países vecinos. La sencilla ceremonia fue acompañada de un desfile de banderas por la montaña, llevadas por esquiadores. Seis días más tarde tuvo lugar un hecho determinante tanto para la estación como para todo el Pas de la Casa: el Consell General de les Valls publicó un edicto por el cual se convocaba un concurso para la concesión para asegurar la apertura del puerto.
Andreu Claret Casadessús (1908-2004), otro catalán exiliado que vivía en Andorra desde 1949, ganó la concesión, que mantuvo hasta 1964, cuando el Consell decidió asumir directamente el mantenimiento de la infraestructura viaria. No será sin embargo, hasta el año 1965 cuando este paso, el más elevado del Pirineo (2.410 m), empezará a mantenerse abierto de manera ininterrumpida (...)
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