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| Estamos ante la carrera de esquí de fondo más dura del planeta |
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La costa de Groenlandia acoge cada año la carrera de esquí de fondo más dura del planeta. El círculo polar ártico es el escenario ideal para someter a los participantes a las condiciones más extremas, pero también a los paisajes más imponentes.
160 kilómetros en los que los esquiadores pueden descubrir cosas a las que nunca habían llegado: la deportividad, la dureza de las condiciones extremas, la hospitalidad del pueblo esquimal...
El punto de partida y de llegada de la carrera es Sisimiut, la segunda ciudad más poblada de Groenlandia, con cerca de 6.000 habitantes. Allí se reúnen cada año más de 100 participantes, en su mayor parte nacidos en Groenlandia, para la prueba más épica que jamás se realizó sobre un par de esquís. También se pueden encontrar participantes extranjeros, que llegan al ártico en busca de la aventura y del desafío personal. Suelen ser de países nórdicos cercanos, pero también se pueden encontrar norteamericanos y alemanes, franceses...De esos 100 participantes no suelen llegar más de 60 a meta.
El itinerario de la carrera lleva a los participantes de Sisimiut al campamento nocturno en la primera jornada. En la segunda, la salida y la llegada está en el mencionado campamento, y el tercer día se sale de este punto para regresar a Sisimiut, con 160 kilómetros recorridos en total. Cada 10 kilómetros aproximadamente, se emplazan puntos de avituallamiento, donde también se puede ofrecer asistencia médica.
Seguridad y tradición
Un elemento clave en esta prueba es la seguridad. Se emplazan vigilantes en las zonas más peligrosas, en motos de nieve o en trineos, para asegurarse de que no hay incidentes peligrosos. Además, se obliga a los participantes a llevar en su equipo víveres y material de supervivencia para, en caso de perderse, poder aguantar 24 horas para ser rescatados.
Detalles que convierten a esta prueba en algo grande, como es también el ritual del día previo. Una vez los esquiadores están ya ubicados y preparados para afrontar el primer día de carrera, se celebra una misa en lengua autóctona en la iglesia de la ciudad donde los esquiadores se encomiendan al cielo para que todo vaya bien en la carrera de esquí de fondo más épica que jamás se haya creado.
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