Las cámaras son cada vez más sofisticadas y profesionales
Inmortaliza tus descensos
La popularización y proliferación de las cámaras digitales ha propiciado que cada año se observe un mayor número de estos aparatos en las pistas de esquí, convirtiéndose en un elemento indispensable, para la mayoría, en el equipo habitual de los esquiadores.
Fotógrafos y modelos improvisados se deslizan por las pistas queriendo obtener el mejor plano o la instantánea más espectacular, imitando a los riders y esquiadores profesionales de los 'films' de nieve. Saltos y descensos de lo más variado sirven para llenar los megas de las tarjetas de estas cámaras, cada vez más sofisticadas y adaptadas a los distintos usos y tipos de usuario.
Y es que podemos encontrar desde la clásica cámara digital 'todoterreno', playa-monte-nieve-etc… hasta las ‘Action Cameras’, más propias de profesionales de la nieve, que ya se empiezan a ver entre los esquiadores ‘corrientes’.
Seguramente las habrás visto utilizar en algún documental, se trata de una cámara adosada a un casco o a las gafas , lo que te permite grabar aquello que estás mirando. La ventaja, que puedes grabar el descenso que estás realizando sin que nada te estorbe en las manos, y el inconveniente, ¡que no apareces en la toma!… aunque siempre puedes ir acompañado de alguien con el mismo sistema, y podéis grabaros mutuamente…
Los precios de las más normales oscilan entre los 150 y los 300€. Como ejemplo podemos poner la Gopro Helmet Hero (169,99€) de 5 Megapixels con 2GB de memoria en los que se puede grabar 56 minutos de video. La cámara es a prueba de agua hasta 30 metros e incluye soportes para fijación rápida en casco, bicicletas, vehículos o prendas. Además es posible programarla para sacar una foto a cada 2 segundos y, lo mas importante, tiene lentes con mega gran angular de 170 grados de visión, lo que significa puedes capturar todo lo que aparezca en el ángulo de visión.
No obstante, para los que este sistema os parezca un poco ‘pro’ o ‘cantoso’, os recomendamos la clásica cámara digital –de 3 a 5 mpx- que cumplen su función a la perfección, sólo hay que tener en cuenta unos puntos básicos a la hora de sacar una foto:
-Pon a prueba tu cámara: Un paisaje nevado es todo un reto para capacidad de tu cámara. A menudo las fotos apareces sobrexpuestas o con colores irreales así que si quieres ‘clavar’ tus fotos olvídate de disparar en modo automático. Si tu cámara cuenta con un modo para hacer fotografías en la nieve pruébalo, aunque los resultados pueden no ser los esperados.
-Corrige la luz y el color: Si hay demasiada luz debes compensar la exposición algún punto. Casi todas las cámaras compactas y todas las réflex te permiten hacerlo. Esta escala normalmente va de -2 a 2 puntos y viene por defecto a cero. Deberías elevar o reducir ese valor hasta +-0,5 o +-1.
Si usas una compacta haz pruebas con los distintos valores que vienen por defecto en las opciones de balance de blancos. Si la cámara te permite hacer un balance de blancos manual, úsalo. Para ello debes enfocar con la cámara a un punto en el que la nieve aparezca de color blanco. Ese será el color blanco por defecto con el que la cámara determine el color blanco de toda la escena, y el resto de colores aparecerán en función de ese blanco que hemos tomado como referencia.
-Precaución: Es importante que la cámara no se moje ni permanezca excesivamente expuesta al frío. Si usas una réflex ten mucho cuidado con cambiar el objetivo a la intemperie; las lentes, el sensor, o el obturador pueden dañarse.
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