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| Una moto de nieve no difiere demasiado de una de agua |
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Una de las formas más divertidas de disfrutar de la nieve son las motos de nieve. Se trata de un medio de transporte muy habitual en países en los que la nieve perdura todo el año, pero últimamente también se están poniendo de moda por otras latitudes. Una moto de nieve no difiere demasiado de una moto de agua o incluso una moto convencional.
Además de ser un instrumento muy útil para realizar transportes a través de la nieve, la posibilidad de encarar subidas y bajadas o distintos accidentes del camino convierte a la moto de nieve en un buen medio para lograr una diversión distinta sobre la nieve.
Requiere cierta experiencia y pericia, ya que suelen ser bastante grandes y hay que saber controlarla para evitar las sorpresas del camino. Además, pueden alcanzar una velocidad considerable, por lo que es necesaria cierta cautela.
Una ropa adecuada es también algo imprescindible, ya que a cierta velocidad y ya que estamos más estáticos que sobre unos esquís o una tabla de snow, el aire frío puede ser realmente peligroso para nuestra salud y darnos algún susto. También es importante tener ciertos conocimientos de mecánica, ya que es fácil despistarse con la moto y llegar a territorios "perdidos" donde, en caso de sufrir una avería, puede ser realmente difícil encontrar ayuda.
Zonas y alquiler
En general, se suelen encontrar buenas zonas para practicar con las motos de nieve en las proximidades de las estaciones de esquí, pero en realidad cualquier zona con una buena cantidad de nieve es un lugar apto para desplazarnos con nuestra moto.
Al igual que las motos de agua, su precio es algo elevado para algo que, tal vez, no se vaya a utilizar todo el año. Por eso una buena opción es el alquiler.
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