Es cierto, el esquí consigue sacarnos toda esa adrenalina que llevamos dentro, pero mucho cuidado… ¿Quieres embalarte, hacer saltos, volar? Perfecto, hazlo, pero pon tus cinco sentidos en ello, porque si no en vez adrenalina lo que te sacarás son todos tus dientes. ¿Qué no? Mira a este esquiador… ¡esto sí que es un golpe de cajones!