Apurar es sinónimo de peligro así como el exceso de confianza y la imprudencia
Ten siempre en cuenta que no eres ‘superman’
Cuando uno es un esquiador experimentado tiende a creerse invulnerable y a olvidarse que toda actividad que se desarrolle en la montaña siempre conlleva un riesgo muy importante. Hacer caso a las señalizaciones en pista y evitar esquiar fuera de ellas cuando existe riesgo alto de aludes ayudaría a evitar muchos disgustos, ya que la imprudencia es la causa principal de la mayoría de los accidentes.
Los esquiadores deben ser conscientes de su nivel para poder realizar determinados descensos y, en estos casos, la experiencia puede jugarnos una mala pasada. La confianza, tan bien valorada cuando estamos aprendiendo a esquiar, puede ser una mala consejera a la hora de decidirnos a afrontar retos tanto fuera como dentro de las pistas.
Hoy en día los esquís carving y las tablas freecarve nos permiten bajar y girar a mucha velocidad y la osadía de muchos suele terminar en disgusto. Las velocidades que se pueden llegar a alcanzar hacen que el deporte sobre la nieve lleve aparejada la etiqueta de ‘práctica de riesgo’, algo que no hay que olvidar, en especial cuando descendemos por pistas en las que hay esquiadores de todos los niveles.
Los golpes más habituales corren a cargo de los aficionados y principiantes, pero en los más graves sueles ser protagonistas algún esquiador experto, muchos de los cuales banalizan los peligros que implica calzarse los esquís.
Según Sociedad Matritense de Cirugía Ortopédica y Traumatología (Somacot), cada jornada un 6% de los esquiadores padece algún percance. De ellos, vienen derivadas 3,2 lesiones por cada mil esquiadores y día. El 55% de los daños ocurren en los siete primeros días de aprendizaje y entre mayores de 25 años y menores de 45, que encabezan el ranking de los incidentes de gravedad. No obstante no hay que olvidarse que los que ya tienen algunos años de experiencia suelen lassufrir lesiones más graves.
La más común es la del ligamento cruzado anterior (LCA), que constituye alrededor del 15% del total en España. Las lesiones óseas más habituales son las fracturas cerradas de tibia, peroné, fémur, radio y cúbito -especialmente en snow-, clavícula y de los huesos metacarpianos. Las de las articulares son en tobillos -más comunes en el fondo y el snow -, rodillas y muñecas. También el esguince del pulgar es habitual, de hecho se denomina ‘pulgar del esquiador’.
En actividades de montaña saber regular y parar a tiempo es clave para evitar lesiones. Apurar es sinónimo de peligro, así como el exceso de confianza y la imprudencia. Hay que saber donde está nuestro límite.
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