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| Los giros y la respiración deben coordinarse para mejorar el rendimiento |
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Como en cualquier deporte la respiración es esencial para desarrollarlo de manera adecuada. No es lo mismo respirar rápido y superficialmente, que más lento y profundo. La cantidad de oxígeno que llega a los pulmones y, por consiguiente, a los músculos determinará la resistencia al esfuerzo realizado.
Cuando se corre, por ejemplo, la respiración es fluida y con un ritmo concreto, en función de la velocidad que llevemos. Durante el esquí, la respiración también se acomodará al ritmo que imprimamos, aunque también estará sujeto a otras circunstancias. Muchas veces se contrae la respiración, ante grandes velocidad, lo que acelera la fatiga y la tensión muscular.
Es muy importante, inhalar y exhalar la suficiente cantidad de oxígeno y hacerlo en el momento justo. Durante la exhalación se produce un efecto de relajación muscular, y en la inhalación se contrae el cuerpo y lo prepara para la acción. Para 'normalizar' la respiración hay actuar con fluidez y relajación. En el esquí se exhala al contraer las piernas y se inhala al doblarlas, aunque también dependerá de la velocidad y el ritmo al que se gire. Para hacerlo de manera adecuada se debe ir soltando aire a medida que se realice el giro y recogerlo en el siguiente cambio.
En el snowboard pasa algo parecido. La respiración se debe coordinar con los giros, aunque la velocidad, los saltos o los cambios de ritmo pueden interrumpir el ritmo de la respiración. Un consejo para no sofocarnos es mantener un ritmo estable.
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