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| Las placas de hielo son traicioneras. |
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Los efectos combinados de las altas temperaturas y la lluvia en los años de escasas precipitaciones transforman la nieve de las pistas. La capa adelgaza, afloran las piedras y en las zonas más pisadas aparece el hielo, el mayor enemigo de los novatos y esquiadores medios, que son mayoría en las estaciones.
Todos hemos oído el característico sonido del hielo al cambiar de una zona y sentir que los esquís no obedecen. No hay que preocuparse. Encontrarnos con placas de hielo es algo que puede suceder mucho más a menudo de lo que podemos pensar y hay que ser conscientes de que el hielo se forma tanto en las pistas como fuera de ellas.
En esos momentos no debemos perder los nervios, ni por supuesto el control de las tablas. Trataremos de no derrapar, pero tampoco de cantear con demasiada fuerza. Un exceso de presión a la hora de frenar nos dejará clavados en medio de la pista. Nuestros virajes serán suaves y siempre controlados y trataremos de perder velocidad a favor de un mayor control.
Es fundamental estar equilibrados sobre los esquís. Para ello se debe incrementar el ángulo realizado con el cuerpo. Se logra echando la mano externa hacia las botas. Permitirá que las pantorrillas se bajen para inclinar los esquís, mientras el cuerpo permanece centrado sobre ellos.
Finalmente, conviene incidir en el esquí fuera de pista. En temporadas como las actuales, en que las precipitaciones son escasas, no es muy recomendable salirse de las pistas, no obstante, si se quiere, de debe buscar una cota alta, donde halla nieve. Esto es arriesgado porque aquí también se pueden encontrar placas de hielo e incluso pequeños bloques, ya que no es nieve controlada por máquinas. Este tipo de descensos exigen conocimientos técnicos avanzados para descenderla correctamente.
El hielo y el snowboard
Las placas de hielo son igualmente peligrosas si desciendes con una tabla de snow. A la hora de pasar sobre una de estas peligrosas formaciones, conviene no cantear en ningun caso, ya que acabarás en el suelo casi con toda seguridad. Se debe pasar en plano, con las piernas semiflexionadas y sin virar hacia los lados, y en cuanto se pueda, salir de ella.
Lo habitual es salir en grupo, con amigos o con los compañeros de cursillo. En estos casos conviene conocer de antemano el nivel técnico de los integrantes del mismo.
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